La mayoría de las startups arman su producto a los golpes: un estudio para la marca, un freelancer para el desarrollo, otro para la comunicación — cada uno sin ver lo que hace el resto.
Carlstein Lab existe para cerrar esa brecha. Es el laboratorio de productos propios del grupo — el mismo lugar donde nacieron Torneopolis, Tiendoline, Fix o Consignio — y pone esa misma maquinaria al servicio de las startups que pasan por acá.
Cada fase la lidera la unidad del grupo que mejor sabe hacerla, con Lab como hilo conductor de punta a punta.